GabrielBuniaRapetti
Han pasado 25 años desde la última vez que ví los hermosos ojos azules de Miku Nakano esa mañana en el jardín de mi casa. Pase los siguientes 20 años deprimido y encerrado, pero los últimos 5 años de mi vida solamente me he dedicado a cumplir esa promesa que hice.
Esas viejas paredes son las testigos del amor que tuvimos juntos, un amor que pudo traspasar cualquier barrera que exista en el amor, rompiendo el límite del más allá.
Pude vivir todo ello junto a ella en este lugar, que luego de años puedo volver a visitar y volver a sentir todo lo que fue ese amor, ese amor sin materia que vivimos juntos... en esta casa.
Go-Tōbun No Hanayome de Negi Haruba