OliviaSardellipor
- LETTURE 3,320
- Voti 266
- Parti 53
Creyeron que podían elegir.
Que bastaba con poner reglas, con no nombrar lo que sentían, con fingir que el deseo no deja marcas. Pero hay encuentros que no piden permiso.
Y hay amores que no buscan salvarse.
Entre Ana y Gastón hubo algo que se pareció demasiado a la felicidad como para no doler después. Un incendio breve, intenso, imposible de sostener sin quemarse. Cuando todo se rompió, no quedaron gritos ni explicaciones. Quedó el silencio. Ese que no cura, solo posterga.
Un año y medio después, la vida siguió... más o menos.
Ella se fue lejos, se llenó de rutinas nuevas, aprendió a no llorar por las noches. Él se quedó, endurecido, convencido de que perdonar también puede ser una forma de perder. Ninguno volvió a ser el mismo. Ninguno terminó de irse.
Lo que tuvieron no quedó atrás. Quedó suspendido.
Porque hay historias que no se cierran cuando terminan.
Y hay amores que, incluso rotos, todavía saben cómo volver a buscarse.