Mleuxrampster
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✴︎ N'jadaka solo conocía la violencia, sus manos se teñian de carmin con frecuencia y su respiración eran los jadeos de un animal reprimido bajo el peso de la ira que apenas comprendia; Asesinaba cuando se le presentaba la oportunidad y también cuando no lo hacía, antes de que se diese cuenta corria con las tijeras en la mano apuntando a su dirección, deseando la sangre en su paladar hasta que no viese nada mas alla de ese sentimiento que lo consumía.
Era un perro de guerra, lo habían educado para despedazar con sus fauces. Lo trataban como un animal y el no tenía reparo en comportarse como uno. Era el asesino perfecto, el regalo para cualquier ciudadano corrupto de Blüdhaven.
Aunque, no siempre habia sido eso, antes solia tener un alma, una que solía bailar y brillar ante las provocaciones de Richard Grayson, una que sonreía pese a las provocaciones del menor y que solia soñar con un futuro más allá de la trampa de ratones en la que habitaba desde los doce, pero, esa parte habia fallecido hace mucho.
¿Que era soñar? ¿Porque alguien de su clase se permitiria sentir algo similar al amor y lo mas importante quien era Dick Grayson mas alla del chico con pijama que insistía en perseguirlo por las calles como un cachorrito abandonado que se aferraba a su pierna?
Incluso cuando lo apartaba, siempre volvia, con sus regalos expontaneos, palabras dulces que un asesino no se merecía. Dick Grayson lo miraba con piedad, como si puediese extender las manos y meterse dentro de su alma, limpiarla con su tacto.
Porque, para Dick, N'jadaka no era un animal, era un niño herido por alguien en quien confío, su mayor proyecto y la persona que mas ansiaba salvar, incluso cuando tenía que hacerlo de si mismo.