nattalie0708
Después de tu divorcio, y con 34 años, entendiste que no había nada más valioso que tu libertad. Sin hijos, sin compromisos, sin esa presión invisible de complacer a otros, decidiste cumplir un viejo deseo: viajar.
Recorriste Europa, el Sudeste Asiático, probaste comidas que no sabías pronunciar, y reíste con desconocidos que hablaban con el corazón más que con palabras. Pero fue en Corea del Sur donde algo en vos se detuvo. Sentiste paz. Sentiste curiosidad. Sentiste hogar.
Te instalaste en una zona elegante pero tranquila, y con tus ahorros compraste una casa modesta, acogedora, con un pequeño jardín. Pero sabías que ese dinero no te iba a durar para siempre. Así que, con tu experiencia en gestión, aplicaste para varios trabajos... y uno te sorprendió: administradora de uno de los hoteles más lujosos y discretos de Corea.
Era un lugar donde se alojaban artistas, empresarios, celebridades. Todo debía ser profesional, confidencial y elegante. Y vos encajaste perfectamente.
Fue allí donde lo viste por primera vez.