Damianbendi022
"Señores diputados, distinguidos representantes de la nación mexicana:
Hoy, al abrirse este periodo de sesiones legislativas, me corresponde dar cuenta al pueblo de los progresos alcanzados bajo la protección de la paz y del orden que tanto nos ha costado consolidar. México avanza con paso firme hacia el siglo XX, y en este avance no podemos permitir que la debilidad, la indolencia o la falta de disciplina retrasen nuestro destino glorioso.
Hace dieciocho años, en 1883, cuando el país apenas salía de las heridas de las guerras intestinas, un grupo de patriotas y hombres de ciencia -mis consejeros y amigos- me propusieron un plan audaz: no bastaba enseñar letras y números en las escuelas; era necesario forjar el carácter, templar el cuerpo y probar el espíritu de la juventud. De allí nació el Proyecto 1900, anunciado solemnemente al entrar este nuevo siglo como símbolo de nuestra regeneración nacional.
Este año, en 1901, hemos visto la primera prueba de fuego. Treinta y dos niños -uno por cada estado de la República- fueron enviados a una isla remota, a una antigua ciudad prehispánica abandonada por el tiempo, donde la naturaleza y las ruinas de nuestros antepasados pusieron a prueba su valor. No se les dio más que un machete, una cantimplora y una brújula; el resto dependía de su ingenio, su resistencia y su amor a la patria.