DanielLoquendo96
Bajo la bóveda impasible de acero y sombras, él avanza con la ternura sellada en su pecho, sosteniendo el eco de un pulso liviano que una vez compartieron. Ella llegó como un brochazo furtivo, tiñendo sus amaneceres de matices nunca antes imaginados.
Por un instante eterno, sus miradas hilvanaron una armonía silente, un riff suspendido en el gris, hasta que una cortina muda alzó el orgullo y aquel compás se deshizo en el bullicio.
Hoy, impulsado por el murmullo subterráneo de su propia voz, él escala torre tras torre-casi rozando un suspiro elevado-conquistando cada piso con la certeza recién descubierta de su aliento. Desde la cúspide, contempla la jungla urbana vibrar en colores que ella le enseñó a ver, y se erige, al fin, en el rey de este reino de concreto.
Una oda de acero y renacimiento, para la chica que encendió su mirada y el muchacho que se decidió a reinar desde el susurro del asfalto.