karen7w7
Dogman y Petey llevaban casi un año viviendo juntos, una convivencia aparentemente tranquila, marcada por el deseo de hacer feliz a Lil Petey y la necesidad de cuidarlo. La rutina parecía no tener fisuras, hasta que Petey, cansado de la presión constante, decidió trazar algunos límites. Un simple intento de distancia. Sin embargo, Dogman no aceptó esa línea invisible que Petey intentó dibujar entre ellos.
La tensión se cortaba en el aire, palpable, como un cuchillo a punto de rasgar la calma. Petey lo había desafiado, y ahora las consecuencias comenzaban a hacerse presentes, desbordándose en una espiral oscura de deseo, control y un amor que rozaba la obsesión.