emijuju_
En el mismo curso, Keiju y Minje siempre fueron compañeros normales.
Se hablaban, se reían a veces, compartían clases... nada fuera de lo común.
Hasta que las notas de Keiju empiezan a bajar.
Las pruebas salen mal, los profesores advierten, y la posibilidad de repetir aparece por primera vez. Cuando la escuela propone tutorías entre alumnos, Minje termina ayudándolo después de clases.
Al principio, las tutorías son incómodas.
Keiju se frustra con facilidad, Minje explica una y otra vez con calma.
Pero con el paso de los días, el estudio se mezcla con charlas largas, silencios cómodos y miradas que duran más de lo necesario.
Keiju empieza a mejorar en las materias.
Minje empieza a quedarse incluso cuando ya no es necesario.
Lo que nace como una obligación escolar se transforma en una rutina compartida, y luego en algo más difícil de ignorar. Entre cuadernos abiertos, tardes en la biblioteca y salidas cuando el colegio ya está vacío, ambos descubren que hay sentimientos que no se enseñan... pero se aprenden igual.
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