laly_luky
No todas las prisiones tienen muros.
Algunas se cierran desde adentro.
Tony Stark no fue un prisionero de guerra. Fue un cuerpo. Un número. Un objeto que aprendió a respirar en silencio para no romperse del todo.
Afganistán no fue un campo de batalla, fue un encierro donde el tiempo se disolvía entre golpes, órdenes y noches interminables en las que sobrevivir significaba ceder algo más de sí mismo.
Cuando logra escapar, el mundo espera un héroe.
Pero Tony regresa habitado por recuerdos que no se dejan nombrar y por un cuerpo que guarda consecuencias que él nunca eligió.
Algo en su interior insiste, reclama espacio, late con una voluntad ajena, obligándolo a escuchar aquello que preferiría no sentir.
La libertad llega tarde y duele distinto cuando el horror no se queda atrás, sino que se instala bajo la piel, transformándose en una presencia imposible de ignorar.
Esta es una historia sobre lo que el cautiverio deja sembrado.
Sobre la culpa que no pertenece, el instinto que despierta contra la voluntad y el lento aprendizaje de no odiar aquello que nació sin pecado.
Porque a veces, sobrevivir no es huir...
es quedarse y aprender a vivir con lo que crece después.
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Holaa, soy yo de nuevo, solo paso a avisar que:
Esta historia no nace para romantizar el dolor, sino para nombrarlo.
Los temas que se abordan -cautiverio, abuso, trauma, embarazo no consentido y salud mental- serán tratados desde las consecuencias emocionales y humanas, no desde el morbo ni la glorificación de la violencia.
Esta historia busca explorar cómo el trauma se instala en el cuerpo, cómo deja huellas invisibles y cómo, a veces, sanar no significa olvidar, sino aprender a vivir con lo que quedó.
Si en algún momento esta lectura se vuelve demasiado pesada, está bien detenerse. Tu bienestar siempre es más importante que cualquier historia.
Gracias por leer con respeto, sensibilidad y el corazón abierto 🤍