Ameyali_076
Dicen que los destinos de los ninjas están escritos en la sangre de sus clanes.
Que un Hyūga jamás se mezclaría con una Uchiha.
Que el Byakugan y el Sharingan están destinados a observarse desde bandos opuestos, como la luna y el fuego.
Pero nadie dijo nada sobre qué pasaría si un genio frío, serio y demasiado literal llegara a un país donde los muertos caminan en forma de calaveras de azúcar, las tradiciones se mezclan con el caos, y una chica de risa explosiva decide adoptarlo como su problema personal.
Yumire Uchiha no era una ninja común.
Su cabello ardía con sus emociones, su lengua era más filosa que un kunai, y su vida era un desastre hermoso entre festivales, peleas con enemigos de clan y drama adolescente.
Neji Hyūga, por otro lado, había crecido creyendo que el destino era una jaula.
Que los sentimientos eran una debilidad.
Que el mundo podía observarse con claridad... sin necesidad de involucrar el corazón.
Hasta que ella apareció.
Una chica que bailaba en medio del caos, se reía de sus propias inseguridades, se enfrentaba a idiotas sin miedo, y lo arrastraba de la mano a pedir dulces mientras le enseñaba malas palabras en español.
Entre insultos a equipos de fútbol, peleas con enemigos del clan, enchiladas, sarcasmo que Neji no entendía, y una amistad que empezó como una broma, ambos descubrirían que el destino no siempre se escribe con sangre...
a veces se escribe con azúcar, chakra y un corazón que se niega a obedecer.
Porque cuando el Byakugan mira al fuego...
a veces decide quedarse a arder con él.