Damian0917
Ranpo Edogawa es un hombre de costumbres nocturnas, amante de los misterios y las palabras. Cada noche, bajo la luz de la luna, se sienta frente a su viejo escritorio con una copa de vino -o de sangre, si el día lo exige- y comienza a escribir. No es un diario, tampoco una novela: es una carta interminable a la única persona que le enseñó lo que significa amar.
A través de sus recuerdos, Ranpo revive cada instante compartido con Chuuya: las miradas cómplices, las discusiones absurdas, los silencios cómodos. Sus palabras son suaves, dulces, y a veces llenas de nostalgia, como si temiera que al terminar de escribir, algo se pierda para siempre.
Pero no hay prisa. Después de todo, el amor -cuando es verdadero- no se olvida, ni se rompe. Solo se transforma.