Ward-Word
Lydia despierta como una pequeña ayudante en la cocina de una familia noble, no recuerda mucho de su vida, pero lo sabe: «no pertenezco aquí», estas personas la aterran.
Odia dormir, cada vez que cierra los ojos solo hay sangre salpicada y el rugido en el cielo anticipando el fuego que se volcará sobre sus cabezas.
Quizás rezó al Dios equivocado, tal vez es un castigo o la broma de un demonio, tiene un propósito. Una noche un sueño la llevó con su camisón viejo hasta el patio interno de la residencia, es un lugar prohibido para los sirvientes y pudo verlo sentado ante la fuente.
«Parece una estatua», su perfil es perfecto, Lydia se asustó y huyó pero él ya había notado a la pequeña rata por la cola que se alejaba.