pagina481
En la quietud rota de una suite en Singapur a las 3:42 a.m., dos pilotos se encuentran atrapados en el eco de una noche que no termina de terminar. La habitación guarda rastros de prisa y descontrol: objetos olvidados, luces de ciudad que se cuelan como heridas.
Oscar y Lando se enfrentan con palabras que cortan y miradas que queman. Hay reproches que se acumulan, promesas que se deshicieron hace rato y una verdad que ninguno quiere nombrar del todo. La distancia entre ellos se cierra de golpe, convertida en algo urgente, crudo, inevitable.
Se entregan a lo que queda: un roce que duele tanto como consuela, un silencio roto por respiraciones y confesiones a medias. Al final, abrazados en la penumbra, queda solo una certeza muda: seguirán volviendo al mismo fuego, aunque se quemen.
Mañana fingirán que nada cambió. Esta noche, simplemente son.
Un jodido desastre
*Un one shot cortito porque es la primera vez que me animo a publicar mis escritos