annpiastri
Lando llega a Melbourne para pasar sus vacaciones después de terminar la escuela. Está emocionado: son las primeras vacaciones en las que no lo acompañan sus padres, solo él y la familia de su amigo Keegan.
La primera tarde acompaña a su amigo a practicar skateboarding. Le parece divertido, sí, pero no es lo suyo... hasta que algo llama su atención, o más bien, alguien.
Está ahí, intentando practicar lo que la chica que lo acompaña le enseña. Ella lo sostiene por la cintura mientras lo guía con cuidado para que no caiga de la patineta. En algún momento, él le pide que lo suelte. Está tan concentrado, moviéndose con la fluidez cuidadosa de un principiante, tan metido en su mundo, riendo y diciendo tonterías, que por un instante se olvida de todo lo demás.
Hasta que se distrae.
La caída es inevitable y, con ella, una carcajada fuerte se le escapa sin pensarlo. Apenas se da cuenta de que está en un lugar público, se sonroja de inmediato. Todo ocurre bajo la mirada de Lando.
En su momento de vergüenza, levanta la vista para ver si alguien lo vio... y es entonces cuando sus miradas se encuentran. Eso solo consigue que el rubor en sus mejillas se intensifique.