NathalieRuizph_
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En los registros de la corte de Viserys I, pocos nombres generan tanta incomodidad como el de la princesa Aenysa Targaryen.
Hija del rey Viserys I y de la reina Aemma Arryn, hermana menor de la llamada Delicia del Reino, Rhaenyra Targaryen, Aenysa fue durante su juventud conocida como la Joya del Reino: admirada, querida y destinada a ser una pieza clave en las alianzas de Poniente.
Pero los maestres coinciden en algo que nunca fue escrito con claridad en los anales oficiales: la princesa nunca perteneció del todo a una sola casa... ni a un solo destino.
Desde su juventud, su nombre fue vinculado al del príncipe Daemon Targaryen. Viajes compartidos, ausencias prolongadas, regalos que cruzaban medio mundo y rumores que la corte jamás se atrevió a negar ni confirmar. Algunos cronistas afirman que incluso antes de sus matrimonios, ya existía entre ellos un vínculo que ningún decreto real logró borrar.
Por decisión del rey, Aenysa fue prometida a Lord Rickon Stark, sellando una alianza con el Norte. Allí, en Invernalia, fue consorte, madre y figura respetada... incluso cuando el mundo del sur seguía susurrando su nombre junto al del príncipe Daemon.
Años más tarde, el destino volvió a cruzar sus caminos cuando ambos se reencontraron en medio de la fragilidad del reino. Y con ellos, el fuego de los dragones volvió a encenderse.
Porque esta no es solo la historia de una princesa Targaryen.
Es la historia de una mujer que fue llamada la Joya del Reino...
y que la historia terminaría recordando como:
Aenysa Targaryen, la Hacedora de Reyes.