iitushi
Michael Kaiser, con una sonrisa amarga en sus labios, pensó en que su vida fue mala. Igual que el sabor que tiene la cerveza cuando la pruebas por primera vez.
Ese fue el único pensamiento que tuvo al morir.
No pensó en nadie. No se preocupó por nadie. Y, gracias a algún ser divino, tampoco miró su vida pasar frente a sus ojos.
Simplemente murió de la misma manera en la que nació y se crió; solo.
O
Al despertar, estaba en una cama, con un chico lindo sobre él y dos niños que lo llamaban papá.
| Michael alfa, Rin omega; mención leve del ryurin |