JNakano-San
Kaoruko Waguri camina despacio,
pequeña figura, corazón sin medida,
en Kikyo florece como luz tranquila,
sin alardes, sin ruido, solo vida.
Ama lo dulce, como ama los gestos
que no esperan nada a cambio jamás;
en cada sonrisa guarda la calma
de quien aprendió temprano a cuidar.
Aunque el mundo la mire desde arriba,
confundiendo silencio con debilidad,
ella sostiene con manos suaves
una fortaleza hecha de bondad.
Entre escuelas se alzan prejuicios,
muros que no quieren escuchar,
pero su voz, firme y sincera,
sabe atravesarlos sin gritar.
Y cuando Tn entra en su historia,
no lo hace con prisa ni temor,
dos corazones se reconocen
en la honestidad del primer latir y el rubor.
No es perfecta por no caer,
sino por levantarse con dignidad;
por amar sin perder su esencia,
por ser luz incluso en la oscuridad.
Kaoruko no busca ser ideal,
solo ser fiel a lo que es en verdad:
una flor fragante que florece erguida,
suave, valiente... eterna al amar.