midnight_lettersF1
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En el mundo de las viejas fortunas europeas, los Vettel y los Webber no solo competían por empresas, poder y prestigio.
Se odiaban.
Se odiaban desde hacía generaciones.
Y aun así...
Sebastian Vettel decidió enamorarse del único hombre que jamás debía mirar.
Mark Webber era frío, peligroso e imposible de impresionar.
Sebastian era hermoso, caprichoso y estaba obsesionado con ganar.
Y cuanto más intentaba Mark alejarse, más cerca aparecía Sebastian.
Con apenas diecinueve años, Sebastian era el omega perfecto de las revistas de sociedad: piel clara como porcelana, labios suaves, ojos azules enormes y una belleza tan delicada que parecía irreal.
El cabello rubio caía en ondas desordenadas sobre su rostro angelical y siempre llevaba esa expresión de niño consentido que hacía que medio mundo quisiera darle todo, todo el mundo excepto los Webber y especialmente su principal objetivo , Mark Webber.