starhrtzzz
Momo había construido un refugio contra el asedio del amor. Había decidido que su alma no estaba hecha para las tormentas románticas, que su libertad era un territorio que ninguna otra persona debía habitar. Se sentía segura en su soledad, una fortaleza inexpugnable donde los besos robados no dejaban cicatrices y los adioses eran tan ligeros como el humo de un cigarrillo. Su vida era una línea recta, predecible y cómoda... hasta que el universo, con la puntería precisa de un arquero divino, colocó en su camino a una muchacha de cabello oscuro y ojos que reflejaban un universo entero.
Fue un flechazo. No de esos que anuncian las canciones pop con fanfarrias de metales, sino un impacto silencioso, una piedra lanzada a las aguas quietas de un lago que nunca antes había conocido las ondas. Esa piedra, que llevaba el nombre de JeongYeon, no solo perturbó la superficie; se hundió hasta las profundidades más recónditas, removiendo sedimentos que Momo ni siquiera sabía que existían.
Ahora, Momo se descubre a sí misma en un estado de vulnerabilidad que le resulta ajeno y aterrador. Las palabras que solían serle tan fáciles se le enredan en la garganta. La confianza que proyectaba se desmorona frente a una sonrisa. Se ha convertido en una prisionera de sus propios pensamientos, donde cada mensaje de texto es un evento que diseca con la ansiedad de un estratega y cada videollamada, un campo de batalla donde lucha por ocultar el rubor que tiñe sus mejillas.
"Como una tonta". Esa es la frase que resuena en su cabeza al despertar, al intentar concentrarse en el trabajo, al fingir indiferencia frente a sus amigas. Es una tonta por permitir que su mundo gire ahora alrededor de la pregunta de si JeongYeon sentirá lo mismo. Es una tonta por haber cambiado su cómoda soledad por esta dulce y exasperante agonía.
Pero, ¿acaso no es esa la esencia del primer amor?