LianAGRoa
Sinopsis:
Se cuenta que, en tiempos remotos, existió un reino donde la magia era la joya más preciada de la corona. Sólo los nobles, y en especial los herederos al trono, podían poseerla. Mas no bastaba con la sangre: debían nacer con cabello blanco como la nieve y ojos carmesí como brasas encendidas, señal de poder y destino que los distinguía de todos los demás.
En aquel reino, el trono no se heredaba por linaje ni por género, sino por portar la marca sagrada. Su origen era antiguo y místico, y aunque la mayoría lo había olvidado con los años, la regla ancestral se mantenía firme, como los muros de piedra que resguardaban los secretos de la corona.
Pero todo cambió cuando un príncipe de cabello castaño y ojos ámbar, cegado por la ambición, se negó a aceptar que la hija de una condesa -la legítima portadora- ascendiera al trono. Con astucia y crueldad, urdió un plan que terminó con la vida de la joven heredera y de toda su facción. Tras la muerte de su padre, el rey, se proclamó gobernante interino... y para conservar su poder, decretó la muerte de todos los recién nacidos que portaran la señal prohibida.
Los años transcurrieron, y quienes conocían la antigua regla fueron desapareciendo. El trono dejó de pertenecer a los portadores de la marca y pasó a heredarse por primogenitura. Desde entonces, todo niño nacido con cabello blanco y ojos carmesí estaba condenado, junto a su familia, a un destino mortal.
Así nació una nueva era, sostenida por una verdad cruel: las historias siempre las escriben los vencedores.
Mas muy lejos, en los páramos místicos, aún se susurra la antigua creencia: lo que es tuyo, algún día, volverá a ti.