No crucé una línea.
La crucé varias veces.
Sé lo que no debería querer.
Sé lo que no va a cambiar.
Y aun así vuelvo.
Porque hay decisiones que no se toman una sola vez.
Porque el caos también puede sentirse como hogar.
Porque el deseo no entiende de límites.
Creía que mi corazón estaba roto y mis reglas inquebrantables.
Iñaki llegó para desafiarlas, con su seguridad, su cercanía y un deseo imposible de ignorar.
Un encuentro, una decisión... y el inicio de un caos que cambiaría todo.