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En el mundo mágico, hay historias que todos conocen... y otras que permanecen ocultas entre secretos, promesas y antiguos linajes.
Durante años, el nombre de Harry Potter fue sinónimo de leyenda. El niño que sobrevivió, el mago que derrotó a Lord Voldemort y cambió para siempre la historia del mundo mágico.
Pero incluso las historias más famosas tienen capítulos que nadie ha contado.
Muy lejos de Inglaterra, en una antigua mansión protegida por poderosos encantamientos, vivía una familia cuyo apellido era conocido por su poder, su elegancia y su influencia: los Montenegro. Una familia de sangre pura incluida entre las Sagradas Veintiocho, respetada incluso por linajes tan antiguos como los Malfoy.
Sebastian y Juliet Montenegro habían luchado años atrás junto a la Orden del fenix, peleando al lado de sus amigos James Potter y Lily Potter durante los días más oscuros de la guerra.
Pero la historia nunca habló de lo que vino después.
De los hijos que crecieron escuchando relatos sobre valentía, amistad y sacrificio.
De la promesa silenciosa que los Montenegro hicieron aquella noche en que los Potter murieron.
Y del momento en que el destino volvería a cruzar los caminos de ambas familias.
Porque, aunque el mundo mágico creía conocer toda la historia de Harry Potter, había algo que nadie esperaba.
Que un día, entre los pasillos de Hogwarts, el niño que sobrevivió conocería a alguien capaz de cambiar su vida de una forma completamente distinta.
Y que, entre hechizos, secretos familiares y viejas promesas, podría comenzar una historia que nadie había visto venir.
Una historia donde el destino del elegido y el de una Montenegro terminarían inevitablemente entrelazados.