Zentinel12
La Torre.
Todo el maldito mundo vive dentro de ella.
Es alta. Infinita, dicen algunos. Yo solo sé que, desde donde estoy, no se ve el cielo.
La llaman mágica, justa, perfecta. Un lugar donde el orden lo dicta la misma Torre, donde cada piso tiene su propósito, su gente... y su valor.
Cuatro grandes naciones dividen este mundo:
Espadas, los reyes del combate. Si sabes blandir un arma o proteger a otros, probablemente naciste ahí.
Corazones, los artistas. Todo lo bello y dramático sale de ellos. Pueden hacer que una canción te arranque el alma... y después venderla.
Diamantes, los que brillan. Comerciantes, banqueros, amantes del oro y el glamour. Si quieres aparentar, ellos tienen lo que necesitas.
Tréboles, los de la tierra. Agricultores, sanadores, domadores de bestias. Viven con las manos sucias, pero el alma limpia... a veces.
Cada nación tiene su Rey, su Reina y su Príncipe o Princesa.
Pero, seamos claros: eso no los pone en la cima.
Porque en la Torre, nadie está realmente arriba... a menos que la Torre lo permita.
Aquí, desde el momento en que respiras, te dan un número.
Un nivel. Una sentencia.
Y sí...
Yo nací en el Dos.
Donde el aire sabe a óxido.
Donde la magia no baja, la luz no llega, y los nombres no importan.
No tenía apellido.
Ni casa.
Ni historia.
Hasta que un día, una moneda maldita cayó en mis manos.
Y con ella, dos risas aparecieron en la oscuridad.
Aquellos a los que llaman jokers me miraron como si yo fuera una broma...
...una que podría hacer temblar los cimientos de la Torre.