ahbyekag
Hay días que pasan sin importancia... y hay días que te cambian la vida para siempre.
Para Magalí, ese día fue un 23 de mayo.
Tenía apenas catorce años cuando lo vio por primera vez. Él, con dieciséis, parecía estar en un mundo completamente distinto al suyo: más grande, más maduro, más lejano. Un chico serio, de mirada fría, de esos que parecen imposibles de alcanzar... pero que aún así te atrapan sin permiso.
Ella no sabía nada de él. Solo sabía su nombre, Mateo Fernández, y que tocaba la guitarra mejor que nadie en la escuela. No sabía que ese choque -literalmente- iba a quedarse grabado para siempre en su memoria.
Esta es la historia de un amor que empezó sin querer, entre miradas tímidas, nervios incontrolables y distancias que parecían gigantes.
Una historia que comenzó en la secundaria... y que seguiría mucho más allá.