wilmauris
¿Qué harías si todas las mañanas despertaras asustada, con toda la cama y tu cuerpo empapados de sudor? Todo esto producto de pesadillas. No sabes nada más; solo que las tienes, pero no sabes el porqué.
¿Qué harías si un día te das cuenta de que alguna vez te pasó algo terrible y toda tu familia ya lo sabía?
Desconfías de todos. No sabes si huir de casa o enfrentarte a ella.
Una noche, huyendo del rastro de miedo de mis sábanas y del aire que se volvía más denso dentro de mi habitación, sin pensarlo mucho, salgo de casa caminando rápido. Casi por instinto, termino frente a aquel edificio de la calle principal cuya puerta siempre quedaba mal cerrada. Subo las escaleras hasta que el frío de la azotea me golpea de frente, ofreciéndome por fin el alivio que estaba buscando. Es justo allí donde lo encuentro a él. No estaba intentando saltar ni buscando peligro; simplemente estaba ahí, de pie frente al abismo, observando el pueblo que a estas horas de la madrugada descansaba plácidamente.
Él no llegó para salvarme del pasado, sino para ser el único testigo real de una familia de mentirosos.