SoGa1697
En el siglo XVII, el Reino de Ayutthaya resplandece bajo el sol como una joya de oro y piedra. Entre sus muros, la Princesa Phleng y su fiel guardia real, Lita, comparten un vínculo que desafía el tiempo. Su cariño, nacido en la infancia, es de una pureza tan genuina que para ellas todo parece posible; un sentimiento destinado a florecer en un amor capaz de trascender épocas, vidas... incluso la eternidad.
El presente las encuentra en el corazón del Gran Palacio, donde el aroma a sándalo se mezcla con el calor del río Chao Phraya. Phleng observa el reflejo de la luna en un cuenco de plata. A sus espaldas, la silueta de Lita es una sombra firme, una presencia que no necesita palabras para ser sentida. Han pasado años desde que corrían descalzas por los jardines, pero cuando sus miradas se cruzan por un breve segundo en el reflejo del agua, el tiempo se colapsa. En ese silencio, las leyes desaparecen; solo queda la verdad de un amor que empezó antes de que el mundo supiera sus nombres.
Viajando a través de las memorias, Phleng recuerda el día en que todo comenzó. A pesar de que Lita pertenecía a un linaje que siempre había servido a la corona, sus caminos se cruzaron de forma única cuando la princesa tenía apenas once años y Lita, solo tres años mayor, ya mostraba la determinación de su casta.