sunguiiii
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Minho entró a la oficina con el corazón a mil por hora. Dejó sobre el escritorio de mármol un sobre de color crema, perfumado y con una caligrafía elegante que decía: "Te espero después de las seis para comer algo".
Han Jisung ni siquiera despegó la vista de la pantalla de su computadora. Abrió el sobre, leyó la nota con el ceño fruncido y, tras un segundo de silencio, suspiró con pesadez.
-Minho, gracias por recordarme la revisión de los presupuestos pendientes -dijo Han, entregándole el sobre de vuelta-. Tienes razón, "después de las seis" es buena hora para terminar ese balance. Eres muy dedicado, por eso eres mi mejor empleado.
Minho se quedó helado, con la nota en la mano y las ganas de gritarle en la cara que no hablaba de números.
Fíjate, fíjate en tu secretario.
Ay señor, qué dolor, pobre secretario.
Creo que le falta poco para enloquecer...