EnanadeLali
A Lizzy no se la podía describir con palabras comunes.
Ella era un idioma distinto. Un poema escrito con ternura, con luz, con alma.
Era todo lo que estaba bien en el mundo: el amor sin condiciones, la paz que no se explica, la risa que cura. Y aunque caminaba con los pies en la tierra, tenía la pureza de un ángel caído del cielo por error.
Guido la amó desde siempre.
Desde antes de saber lo que era amar.
Desde antes de saber quién era él mismo.
Y aún ahora -roto, perdido, rendido-, seguía amándola con cada latido maldito de su pecho.
Porque Lizzy era el amor de su vida.
La única persona que había logrado tocar partes suyas que ni él conocía.
Con ella, el mundo tenía sentido. Sin ella, todo se volvía un desastre del que no sabía cómo salir.