__KittyTail__
El directo de esa tarde había sido un desastre hermoso de más de cuatro horas. El chat había ido a una velocidad imposible de leer, las alertas no paraban de sonar, la música al palo y las risas les habían dejado las gargantas secas. Pero el verdadero viaje empieza cuando las cámaras se apagan.
Entre vasos helados de frances limon -que para ellos es mucho más que una bebida, es el idioma privado de su complicidad- y un pequeño barco de papel que guarda una promesa de tranquilidad, Santi y Manu encuentran su cable a tierra. Un relato íntimo sobre cómo detener el tiempo a la fuerza cuando el mundo digital corre demasiado rápido, incluso si eso implica que una borrachera (y una resaca) dejen a Santiago atrapado hablando francés de verdad, declarando que solo él tiene derecho a quemarse con la piel de su sol.