Maria_231211
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Lo dio todo: las risas, las promesas, los abrazos que parecían eternos.
Pero hasta lo eterno tiene fecha de caducidad.
Un día, las palabras se rompieron, las miradas se volvieron frías,
y ella comprendió que hay ausencias que duelen más que cualquier adiós.
Esta es la historia de una chica que aprendió a vivir con los fantasmas de lo que un día la hizo feliz.