SabakunoAmbar
- LETTURE 942
- Voti 171
- Parti 17
Al día siguiente, en un taller de costura y diseño en una escuela secundaria especializada, Rin estaba de pie sobre una plataforma baja mientras Takashi Mitsuya tomaba medidas con precisión profesional. El cabello lila plateado de Mitsuya caía ligeramente sobre su frente mientras ajustaba alfileres en la camisa que estaba confeccionando para Rin.
-¿Tu padre te prohibió juntarte con pandilleros? -preguntó Mitsuya sin levantar la vista.
-Algo por el estilo -respondió Rin, inmóvil como una estatua.
Mitsuya sonrió levemente.
-Tus padres saben que yo soy uno, ¿verdad?
-Eres la excepción, Mitsuya. No luces como pandillero.
Mitsuya soltó una risa suave mientras pasaba la cinta métrica alrededor de la cintura estrecha de Rin.
-¿Y cómo luce un pandillero para ti, entonces?
Rin respondió sin vacilar, enumerando con calma glacial:
-Mal vestidos, tatuados hasta el cuello, fumando en cada esquina, pantalones cayendo a la mitad del trasero, feos, groseros, salvajes, violentos, sucios, con traumas sin resolver y trastornos que los hacen impredecibles. Mitsuya rio con ganas, sacudiendo la cabeza, muertos de hambre.
-Rin, te recuerdo que Hakkai y yo somos pandilleros.
-Tú eres un caballero. Hakkai es solo un chico alto que parece intimidante pero en realidad es un osito de peluche gigante.
Mitsuya se agachó para medir los muslos, todavía sonriendo.
-No todos lucen así. Hay de todo en este mundo.
Afuera del edificio, entre las ramas altas de un cerezo que empezaba a perder sus últimas flores, Rindou y Ran estaban encaramados de forma precaria. Ran bostezaba con hastío evidente. Rindou, con binoculares pegados a los ojos, apretaba los dientes con furia contenida.
-¡Maldición! Ese tipo Macario no deja de pasar sus sucias manos por todo el cuerpo de Rin -gruñó entre dientes.
-Es Mitsuya -corrigió Ran con cansancio.
-Yo le digo Macario -replicó Rindou con veneno.