lilietcasavielle
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Fui la primera mujer. La que no se arrodilló.
Y por eso, el cielo me llamó maldita.
Cuando me arrojaron al abismo, creí haber perdido todo... hasta que lo encontré a él: Samael, el ángel que desafió a Dios y perdió sus alas por amor a la oscuridad.
Juntos aprendimos que el infierno no siempre quema -a veces, acaricia.
Que incluso en la condena puede nacer algo que los dioses temen: un amor libre.
Pero nada permanece intacto cuando el cielo reclama lo que considera suyo.
Y mientras la guerra entre luz y sombra se desata, yo debo decidir si seré su redención... o su ruina.
Porque incluso el abismo puede ser cielo si lo habitan dos.