Diencer (mis papis)🗣
4 stories
Lava Ardiente  by Blekk-Universe
Blekk-Universe
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    Parts 10
Spencer solo quería escapar de su destino y de alguna forma eso lo llevó a estar en el equipo del Avatar. Intenta mantenerse distante trazando una marcada línea entre ellos pero entre los coqueteos de Diego y la nobleza de Logan, hacen difícil su tarea. El calor como Lava Ardiente que emana de este nuevo equipo amenaza con derretir hasta la más dura de sus defensas.
Sí Existen Los Finales Felices. DIENCER❤️. by Karim_writes
Karim_writes
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(¡AU Universitario!) Una universidad prestigiosa de Reino Unido. Spencer y Jade amigos de la infancia. Estudian ahí para estar juntos. Hay un sorteo en la universidad cada año para elegir a cinco personas de intercambio. Solo cinco obtendrán una beca para estudiar allí. Hay muchos estudiantes nuevos. Pronto también llegaría otro chico que cambiaría sus vidas. Específicamente más a Spencer. No hay final feliz, sin desarrollo triste😉. El secreto que me ha destrozado es el principio del caos. 🤡
Voodoo | Disventure Camp by Junnjls
Junnjls
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Logan está perdidamente enamorado de su compañero de clases y toma medidas extremas para conseguir su amor "I've got you, under a spell and I don't think I'll be letting you out." Historia inspirada en voodoo - get scared Scholar au No me hagan caso estoy delulu
ᴍᴀɴᴜᴀʟ ᴘᴀʀᴀ ɴᴏ ᴇɴᴀᴍᴏʀᴀʀᴍᴇ (ʏ ғᴀʟʟᴀʀ ᴇɴ ᴇʟ ɪɴᴛᴇɴᴛᴏ)  by StarryNightMuse_
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Spencer Lawrence tiene un mantra: No. Me. Enamoro. No es una pose, es autodefensa. Lo aprendió a fuerza de tropiezos: promesas rotas, ilusiones a medio construir, heridas que nunca se cerraron del todo. Con el tiempo, levantó un muro elegante de ironía y sarcasmo, sostenido por reglas escritas en servilletas, márgenes de libretas, incluso en la última hoja de un contrato de alquiler. El manual no es literal, pero es ley. Reglas como: - No salir más de tres veces con la misma persona. - No hablar de sentimientos antes del cuarto mes. Preferiblemente nunca. - Nada de flores ni cenas con velas. - Y jamás -jamás- confiar en alguien con sonrisa fácil y ojos bonitos. Y entonces aparece Diego Olivo. Y todo empieza a temblar. Diego no se esfuerza por encajar. No pide permiso. Es carismático sin proponérselo, espontáneo, emocionalmente transparente. Tiene una risa que desarma y una mirada que no esquiva. Y lo peor -o lo mejor- es que no intenta romper las reglas de Spencer. Solo las ignora, como si supiera que lo que realmente importa no es el papel donde fueron escritas, sino el miedo detrás de cada línea. Spencer se resiste. Lo intenta, de verdad. Pero Diego es persistente sin ser invasivo. Está, sin exigir. Mira, sin juzgar. Y Spencer empieza a fallar. En no reírse. En no buscarlo. En no sentir. Las grietas son lentas pero inevitables: una conversación que dura más de lo previsto, un mensaje que llega a la hora justa, un silencio compartido que pesa más que cualquier palabra. Spencer siempre creyó que el amor era una trampa. Diego le está enseñando que, a veces, es una elección. Una suave, constante, innegable elección. Y cuando el amor no toca la puerta, sino que se instala con una taza de café en mano y esa sonrisa suya que no pide nada... no hay regla que lo contenga.