Ale_rubin90
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Para Dalia, el silencio que muchos anhelan tener, no era más que una armadura asfixiante. Dicen que las heridas cicatrizan con el tiempo, pero nadie te advierte que siempre corres el riesgo de que supuren cada vez que alguien las toca. Ella se creía fuerte por callar, sin saber que el dolor, cuando se reprime, se vuelve una enfermedad que devora tu mente, hasta que ya no queda nada y recurre a consumir tu cuerpo.
Se decía a sí misma que no era la primera ni la última en pasar por lo mismo. No obstante, su corazón dolía cada día más al recordar todo lo que vivió y aunque lo niegue seguirá viviendo hasta que aprenda a sanar sola.
Deberá enfrentar sus batallas una y otra vez hasta derrotarlas. La pregunta es, ¿será capaz de sobrevivir? ¿Será capaz de cerrar heridas viejas? ¿Podrá superar? O ¿Seguirá viviendo en la cárcel de sus miedos? Pues eso tendrá que descubrirlo a lo largo de su vida. Porque en la vida hay más que maldad y sufrimiento, también hay gozo, amabilidad y mucho amor, pero como todo, cada trozo de felicidad, tiene un proceso y un precio.