SushiDeCangrejo
-Bro... -murmuró Otoya, dejándose caer en la silla. -Eres como... el hombre perfecto... todo un chef sin título.
Karasu arqueó una ceja mientras dejaba la taza frente a él.
-Sin título y sin sueldo, y si sigues llamándome para rescatarte cada viernes, voy a empezar a cobrarte por cada kilómetro recorrido.
Otoya le sacó la lengua como un niño, luego empezó a morder la tostada con una lentitud casi dramática. Karasu lo observaba desde la barra de la cocina, con su propio café entre las manos. Había algo en esas mañanas tranquilas, en ver a Otoya despeinado, con cara de desastre y comiendo lo que él preparaba, que le hacía sentir a Karasu que su mundo, por más cínico que fuera, tenía sentido.
Karasu y Otoya antes de que comenzaran a salir, siendo los mejores amigos que se aman pero sin saberlo... al menos NO Otoya...