lixxihyunie12
Ella creció rezando.
Él creció tocando para no escuchar sus propios demonios.
Alondra Cruz viajó de Santiago a Berlín sin saber que una canción podía cambiarlo todo.
Tom Kaulitz la miró una vez, y fue suficiente para que el destino comenzara a desafinar.
No era amor a primera vista.
Era algo más oscuro.
Una mezcla de libertad, culpa y deseo.
Y aunque sabían que no podían estar juntos, el ruido de ambos se volvió imposible de apagar.