princesSs2478
Después de que un gas venenoso redujera a la humanidad a solo cien millones de personas, el mundo se volvió un lugar donde el aire se mide y las casas respiran por quienes viven dentro.
Iría sale de una cuarentena de más de cuatro años sin saber nada del colapso. Camina sin rumbo por un territorio sin fronteras hasta llegar a Los Ángeles, donde una desconocida la arrastra al interior de una casa justo cuando el gas comienza a bajar.
Ahí, Iría descubre la verdad: el mundo no se acabó, solo se vació.
Entre personas que sobrevivieron de formas distintas, entiende que seguir respirando no es lo mismo que vivir, y que en un mundo roto, quedarse con otros puede ser el acto más peligroso... y más necesario.