Myrddinmustdie
Alguna vez te preguntaste...¿Qué sería de nosotros los mēxihcah si nuestra cultura, dioses y festividades hubieran prevalecido en un mundo donde la interacción con seres divinos, magia, fantasía, el destino y las profecías están más cerca?
Así comienza esta historia, en un universo donde los mēxihcah dieron frente a los colonizadores con la magia prestada de sus dioses, abriendo paso a semidioses nombrados y escogidos por cada divinidad, otorgando habilidades distintas a cada uno de los guerreros.
Las tradiciones se quedaron, los invasores se marcharon derrotados, aunque algunas enseñanzas se adaptaron, la civilización mexica avanzó, se forjó aún más, la "tecnología", "innovación", internet y demás pronto se adaptó y dio paso a una forma de vivir distinta a la que conocemos ahora, guardando nuestras raíces con orgullo.
Se abrieron academias de magia, donde había un templo para cada dios, cada ser divino reclamaba a sus hijos en su templo si cumplían con sus características buscadas se les enseñaba a forjar su carácter y magia, los Calmecac solo abrían sus puertas a guerreros potenciales, con fuertes raíces mágicas, si te graduabas de uno serías bien recibido en cualquier parte del mundo, en cuanto a los Tēlpochcalli, eran escuelas más comunes con menos enseñanzas mágicas.
Aquí, empieza la historia, en el Calmecac más importante del país, en la ciudad de Tēnōchtitlān, el Calmecac "Mōctēzōma", aquí empieza todo, con Āxōchitl, proclamado hijo de Tlāloc y un par de profecías que amenaza al mundo entero.