shikenwafuls
Aarón es omega y lo sabe.
Por eso se medica. Por eso finge ser Alfa.
Porque no ser leído como Alfa significa menos tiempo, menos oportunidades, y, según la sociedad, tener una fecha de caducidad incrustada en tu ADN. Aarón no cree en predestinados, ni en vínculos inevitables, ni en futuros que dependan de la biología. No le importa destruir su naturaleza si eso le permite seguir existiendo. No planea amar, ni sueña con vincularse. Solo quiere sobrevivir.
Aldo, en cambio, siempre ha creído que el cuerpo no se equivoca.
Llámenlo romántico hasta la médula. Detesta los supresores porque cree que silencian lo único honesto que existe: la reacción instintiva, el reconocimiento biológico, la certeza de haber encontrado a quien estaba destinado. Aldo sueña con su predestinado como otros sueñan con estabilidad. Y cuando su cuerpo reacciona, incluso si no es con quien él creería, confía en el destino. Incluso si lo que siente va en contra de todo lo que le enseñaron que debía querer.
Uno calla su biología para mantenerse a flote.
El otro la escucha porque cree que ahí está la verdad.
Y cuando ambos coinciden, ninguno sospecha todavía lo fácil que es malinterpretar una certeza.