Anhska
Desde que dejaron atrás la rivalidad en Dream Academy, Yoonchae siempre vio a Megan como algo más que una compañera.
Para ella, Megan se convirtió en una hermana mayor: la que la cuidaba en silencio, la que la animaba cuando dudaba, la que siempre estaba un paso adelante para protegerla del mundo.
Megan nunca corrigió esa idea.
Sonreía, la abrazaba, le despeinaba el cabello y fingía que su corazón no latía demasiado rápido cada vez que Yoonchae la miraba con admiración.
Lo que Yoonchae no sabía era que, mientras aprendía a confiar y a sentirse segura a su lado, Megan se estaba enamorando.
Lentamente.
En silencio.
Con miedo.
Y mientras su amor crecía, su corazón -literalmente- comenzaba a fallar.
Megan padecía una enfermedad cardíaca que los doctores habían detectado meses atrás. Le dijeron que su vida estaba en riesgo, que debía cuidarse, que el tiempo no estaba de su lado. Ella aceptó la verdad con una calma que asustaba... porque ya sabía que su final no estaba lejos.
Cuando el diagnóstico se volvió definitivo y solo le quedó un mes de vida, Megan tomó una decisión: vivir cada día al máximo y amar sin guardarse nada. Incluso si eso significaba romper el equilibrio que tenía con Yoonchae. Incluso si decir la verdad podía doler.
Porque no quería morir siendo solo "como una hermana".
Quería irse sabiendo que Yoonchae supo que fue amada de la forma más profunda y real posible.
Esta es una historia sobre el amor que llega tarde,
sobre las palabras que pesan más cuando el tiempo se acaba,
y sobre un corazón que, aun enfermo, amó hasta su último latido.