esomismo4
Estábamos los dos solos, yo no hacía nada más que mirarlo con rabia por lo que había echo.
-deja de mirarme así- me dijo.
-Eres un imbécil no tienes ningún derecho a reclamarme nada- le dije furiosa.
-no te quiero volver a ver cerca de ese capullo- apretó la mandíbula tan fuerte que pensé que se la iba a romper.
-tu no me mandas con quién puedo juntarme, no eres nada mío para decirme que hacer.
-yo solo te advierto por su bien no te quiero volver a ver cerca él, no valla ser que aparezca con la cara reventada- me solto sin más y se fue dejándome confundida.