Ale_MACs
En Derry, el miedo no solo vive en las alcantarillas.
Maddelyn Uris tiene trece años, una lengua afilada, los puños listos y una mirada que no baja ante nadie. Protege a los perdedores como si fueran su propia sangre y no le teme ni a los rumores, ni a Gretta, ni a los Bowers. Hasta que Víctor empieza a mirarla distinto.
Él no deja de ser parte de la pandilla que siembra terror en el pueblo. Ella no deja de ser la chica que no se deja quebrar. Entre insultos, provocaciones y una tensión que no se nombra, algo oscuro comienza a crecer: no es amor, no es amistad... es posesión.
Mientras Eso despierta en Derry y los globos rojos anuncian que nadie está a salvo, Maddelyn descubre que hay monstruos que no vienen del fondo de la tierra, sino que caminan, hablan y dicen su nombre como si les perteneciera.
Porque en Derry, el miedo siempre encuentra la forma de decir:
si no es mía... no será de nadie