Pecado_Deseoso
Elaine, que era quien la sujetaba, apretó los brazos alrededor de su abdomen y pegó su cuerpo al suyo con una familiaridad desagradable. El calor ajeno contra su espalda le provocó un estremecimiento inmediato. Cuando intentó apartarse, ambas chocaron contra el lavabo. La castaña soltó una risita.
-Ahí está -canturreó-. Sabía que esa cara valía la pena.
Su aliento rozó la nuca de Lilly.
-Te busqué toda la mañana, Looney. Empezaba a preocuparme.
La preocupación fingida habría sonado más convincente si no estuviera acompañada por una sonrisa cruel.
O: Lilly Bainbridge se convierte en el juguete de las PattyCakes.