fairytaaale13
Las pusieron a escribir juntas, aunque ninguna lo había pedido.
El acuerdo era simple: dos voces, una sola historia. Sin embargo, escribir al lado de alguien más significaba enfrentarse a los silencios propios, a las palabras que nunca se dijeron y a las que empezaban a aparecer sin permiso. Entre borradores, pausas y cartas que quizás nunca serían enviadas, Lynette e Inés descubrirán que hay cosas que solo existen cuando alguien más las lee.
Algunas historias no comienzan con un encuentro, sino con una página en blanco.