lamp_237
Lia ingresó al hospital tras un accidente que, en apariencia, era sin gravedad.
Allí conoce a Eli, un paciente marcado por una herencia que cada latido puede convertir en despedida.
Entre grabaciones que nadie escuchará, silencios que pesan más que las palabras, y días que quisieran eternizarse, Lia aprende que amar también duele -y que quedarse puede ser el acto más valiente de todos.