LixieBokie
Félix tiene dos pasiones en la vida: la repostería y Hyunjin, aunque este último aún no lo sabe. Cada semana, el chico de pelo dorado le prepara a su mejor amigo sus famosas galletas marmoleadas de vainilla y chocolate, una mezcla perfecta de dulzura que esconde lo que no se atreve a decirle con palabras.
Pero Hyunjin siempre ha sido más de probar que de preguntar. Cansado de solo recibir el resultado final, una noche irrumpe en la cocina de Félix con una curiosidad que poco tiene que ver con la repostería. Observa cómo sus manos amasan la masa blanca, cómo se mancha de harina, y decide que es momento de involucrarse.
"Deja que le agregue mi chocolate a tu vainilla, Lix", susurra, y lo que empieza como una lección de cocina se convierte en un juego de manos, masas que se mezclan y límites que se derriten. Porque Hyunjin no quiere solo una galleta: quiere ser el chocolate que rellena a Félix, fundirse con él, hornearlo hasta que no quede nada de lo que eran antes.
Ambos descubrirán que algunas recetas están hechas para quemarse... y que el mejor postre no se come en un plato.