KENGYT
Dicen que el amor es eterno.
Dicen que Cupido nunca falla.
Pero nadie habla de la vez que él sí lo hizo.
No debía sentir el calor que entregaba a los demás.
No debía dolerle, ni anhelar, ni caer.
Pero lo hizo.
Y fue hermoso.
Y fue fatal.
Las reglas del cielo son claras:
"Quien porta la flecha jamás debe ser alcanzado por ella."
Pero el amor, como las plumas al viento, no pide permiso para llegar.
Él amó.
Y fue amado de vuelta.
Pero el cielo es cruel con los corazones que rompen sus leyes.
Entonces, la flecha giró,
las alas ardieron,
y del firmamento llovieron rosas y rojo.
"Mamá," dijo el niño,
"¿por qué el cielo está rojo y caen plumas?"
La madre miró hacia arriba y susurró:
"Porque hoy... le rompieron el corazón a Cupido."