PastelitoViajero
Él solo era un pequeño maestro Omega de la escuela Dominical de su iglesia, amable, dulce y torpe, con un aroma adictivo a fresas con crema, demasiado llamativo para cualquier Alfa.
Y él, era un Alfa Puro, grande y malhumorado, con un llamativo brazo lleno de tatuajes, llevando consigo una mezcla de demasiado aromas, pero el olor a Tabaco y aserrín lo identificaban como peligroso.
El pequeño Omega odiaba el olor a Tabaco pero adoraba el aroma a aserrín.
Y el Alfa amaba el aroma que desprendía el pequeño Omega...
Ninguno de los dos se toleraba a pesar de que el pequeño Omega trataba de conservar la paciencia y calma con el Alfa que siempre disfrutaba de llevar su paciencia al limite y notar como sus labios se movían cuando le gritaba exasperado.
- Eres un Alfa tonto, ¿Acaso no tienes cerebro? -
- No, mi cerebro desapareció cuando te conocí, porque no necesito ponerme a pensar si realmente tengo que ser razonable cuando se trata de ti...