Oxicat
Siempre me ha intrigado la forma en que el cerebro humano se protege del colapso, ante traumas que no puede procesar, la mente no olvida, sino que reorganiza. Distorsiona recuerdos, disocia emociones y construye narrativas soportables para permitir que la vida continúe.
Sin embargo, lo reprimido no desaparece; permanece activo, influyendo en la conducta, repitiéndose en vínculos destructivos y transformándose en culpa, miedo o necesidad de castigo. Desde la psicología sabemos que la psique puede sostener una mentira durante años, pero nunca indefinidamente.
Ante este cuadro, la pregunta no es por qué Hannah Kessler terminó así, sino qué fue aquello que su mente consideró demasiado insoportable como para permitirle recordarlo.