Cyxesg
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Aquella rizada nunca entendió cómo una visita a esa cafetería cambiaría su vida para siempre.
Todo empezó una fría mañana de diciembre. Iba a su cafetería, como solía hacerlo todos los días. El frío era intenso; los carros, las calles, las bancas y los postes de luz estaban cubiertos de nieve.
Cuando entró a la cafetería, pidió su chocolate caliente de cada mañana y se sentó en su lugar de siempre: la mesa del fondo, pegada a la ventana. Disfrutaba tranquilamente de su bebida hasta que una sombra se detuvo frente a ella.
Era una chica de piel canela, con oos color marrón y una sonrisa que logró hipnotizar a aquella rizada.
-Uh... un gusto, soy Alondra. ¿Me permitirías sentarme junto a ti? -dijo aquella chica.
-Sí, claro... -respondió ella.
La rizada jamás imaginó que, desde ese día, su vida cambiaría para siempre.